Alfonso I rey de Aragón y Pamplona

EL BATALLADOR

Poema medieval en música

El motivo

Una mañana paseando por el Parque Grande de Zaragoza me quedé observando el monumento a El Batallador. Pensé que podría ser buena idea componer una obra relacionada o inspirada en la vida del rey Alfonso I.

A partir de entonces, siempre que pasaba por allí volvía a aparecerme este mismo pensamiento. Uno de esos días decidí subir al cabezo donde está ubicado y sentarme enfrente de la estatua a contemplarla. Estuve largo rato mirándola y a la vez cavilando e imaginando como podría ser la futura obra que quería escribir.

Manos a la obra

Me di cuenta de que lo primero que tenía que hacer era recopilar información sobre Alfonso I. Lo que sabía o recordaba era insuficiente para poder afrontar una composición de este tipo.

Llegué a casa y empecé a buscar en internet para intentar recordar y descubrir quién fue el Batallador y cuáles fueron sus hazañas.

A la mañana siguiente fui a la biblioteca pública de Doctor Cerrada y cogí el libro “Alfonso el Batallador” de José María Lacarra. Conforme lo iba leyendo empezaban a fluirme las ideas de lo que posiblemente iba a componer.

Al poco tiempo me compré la novela “Batallador” de José Luis y Alejandro Corral. Cuando terminé de leerla ya tenía claro lo que iba a escribir. Me había sumergido completamente en la época y ya sabía lo que quería.

El Batallador

Primeras premisas

Había decidido que iba a crear una obra para banda de música que fuera sencilla y de fácil interpretación. Una composición sin una gran instrumentación, pensando en las bandas de música pequeñas que tenemos en Aragón. Sin adornos ni florituras de difícil comprensión y ejecución. En “tonalidades” sencillas, sin complejidades armónicas ni modulaciones que dificultan a los instrumentistas aficionados poderlas tocar con soltura.

El reto era difícil pero a la vez ilusionante a pesar de estas normas que yo mismo me había impuesto. Me limitaban mucho y me dejaban poco margen para lucirme en la composición de la obra. A la vez este mismo hándicap me estimulaba, quería ver lo que yo era capaz de conseguir con estas limitaciones.

El protagonista

Alfonso I el Batallador (1073 – 1134): rey de Aragón y Pamplona (1104 – 1134), rey de Castilla (1109 – 1134) y rey de León (1109 – 1114).

Hijo de Sancho Ramírez (rey de Aragón y Pamplona) y de Felicia de Roucy, llegó al trono tras la muerte de su hermano el rey Pedro I.

Luchador incansable contra los musulmanes en su afán por conquistar tierras y ampliar los dominios de los reinos de Aragón y Pamplona. Igualmente, por expulsar a los almorávides de las tierras cristianas e implantar el cristianismo en todo el territorio.

Su breve matrimonio con Urraca I de León le llevó a denominarse por un tiempo “emperador de todas las Españas”

Cuando murió se dividieron los reinos de Aragón y Pamplona sucediéndole su hermano Ramiro II “el Monje” en Aragón y García Ramírez “el Restaurador” en Navarra.

Su época

Tiempos de guerras, batallas, asedios, conquistas y reconquistas. De cruzadas y de guerra santa. Tiempo de castillos y monasterios, fortalezas y palacios. Años de caballeros, infantes, infanzones, señores y vasallos. Época de clérigos, papas y obispos en el poder. De amor y desamor, de matrimonios pactados para aumentar los territorios, de juglares y trovadores cantando al amor cortés y contando historias de los reyes y sus hazañas.

Volviendo a la composición

Quería que la obra describiera todo esto que acabo de narrar. Al escucharla se tenían que percibir las batallas, los castillos, los monasterios, el amor……

Se debían de oír las fanfarrias medievales en los castillos, los tambores de guerra, los monjes cantando gregoriano y los trovadores y bailarines en los salones palaciegos. También quería representar en música la presencia cristiana y musulmana y el continuo conflicto entre las dos partes.

Más premisas

Para lograr este ambiente musical me propuse utilizar solamente escalas y modos antiguos, precisamente para que sonara a antiguo. No quería que se escuchara ni una sola cadencia relacionada con la música tonal, es decir que todos los giros fueran modales.

Por supuesto que tampoco quería usar un solo modo. Lo que pretendía era utilizar la mayor cantidad posible por lo que he empleado, los modos jónico, dórico, lidio, eólico y fugazmente el modo mixolidio. También para plasmar la presencia almorávide he usado alguna escala y modo árabe.

Música de película

Para los aficionados a la música sin conocimientos de composición estos términos les pueden resultar extraños y no saber lo que significan.

Cuando escuchen la obra, seguro que el resultado al oírla, no será tan extraño. Estoy completamente convencido de que identificarán el estilo compositivo y que la primera reacción será decir que es música de cine.

Efectivamente, no estarán equivocados ya que muchísimas bandas sonaras utilizan estos modos y escalas para sus películas.

He elegido usar estos modos musicales por su afinidad con la época medieval y con el canto gregoriano. Aunque sabemos que este tipo de escalas o parecidas ya las usaban los griegos y romanos.

Si nos introducimos en el mundo de las bandas sonoras y analizamos su música, descubriremos que muchos de sus compositores utilizan estos modos para sus composiciones.

También descubriremos que alguno de ellos no ha tenido muy en cuenta la época a la que pertenecen estas escalas y modos y que a veces emplean en películas cuyo ambiente de la escena no coincide con el periodo en el que se originó este estilo musical.

Por ello, podemos escuchar música de este tipo en filmes de cualquier tiempo y de cualquier contenido, desde cintas de romanos hasta películas ambientadas en la época actual pasando por los largometrajes de pistoleros.

Por cierto, en el Wéstern o películas del Oeste, se puede escuchar este estilo compositivo en infinidad de filmes a pesar de que el contexto de este género cinematográfico sitúa la acción en los Estados Unidos en el siglo XIX, es decir, nada que ver con la época medieval europea.

¿A que me suena esto?

Cuando estaba escribiendo la obra siempre tenía una duda merodeando  por mi cabeza.

Las melodías que me surgían me creaban cierta preocupación. Continuamente me preguntaba si esa melodía me la estaba inventando o la había escuchado anteriormente.

¡Pues! posiblemente sean las dos cosas.

Es fácil que en algún momento haya escuchado melodías iguales o parecidas, que las tenga en el subconsciente y que me salieran en el momento que estaba componiendo la obra. Seguramente que otras son de mi propia cosecha y no tengan influencia de nada que ya haya escuchado.

Por otra parte, también es probable que algún otro compositor se le haya ocurrido alguna igual o parecida anteriormente y yo nunca la haya escuchado. Y también puede ser que alguien componga posteriormente alguna similar.

Todo esto está dentro de lo posible ya que este estilo musical es conocidísimo y muy explotado. No sería de extrañar, no lo sé, que haya algún fragmento de El Batallador que se parezca a otra composición de alguna banda sonora.

Poema medieval en musica

Pintura de «El Batallador» de Francisco Pradilla

El Batallador en música

Título completo:

Alfonso I rey de Aragón y Pamplona

El BATALLADOR

Poema medieval en música.

La obra es de un único movimiento, es decir, que se debe interpretar completa sin interrupciones. Tampoco se deben tocar fragmentos por separado. Es un todo que no se puede dividir.

En ella he querido representar diferentes “estampas” de alguno de los momentos más relevantes de la historia de Aragón y de Alfonso I. Ni que decir tiene que me hubiera sido imposible plasmar todos.

Decidí titular dichas “imágenes” individualmente para hacer más plástica la obra y entender mejor lo que yo  estaba imaginando. Aunque como he dicho es un todo.

Acoté estos “títulos” desde la conquista de Huesca hasta la de Zaragoza. Intercalando distintas situaciones cronológicamente.

Sé que después de la conquista de Zaragoza hubo episodios importantísimos y transcendentales y que bien se merecían haber estado presentes en “El Batallador”.

Las “estampas” de EL BATALLADOR

I. CASTILLO DE MONTEARAGÓN – BATALLA DE ALCORAZ – Fanfarria y batalla

La obra empieza con una fanfarria protagonizada por las trompas, trompetas y timbales. Este característico sonido sitúa nuestra imaginación en las almenas de los castillos del Reino de Aragón. Podemos visualizar toda la trompetería tocando, anunciando y aclamando la llegada del rey.

El Castillo-abadía de Montearagón fue un lugar estratégico muy importante en el asedio de Wasqa (Huesca). Además, durante varios siglos el Batallador estuvo enterrado allí.

De las fanfarrias pasamos a los sonidos de los tambores anunciando la lucha. ¡Comienza la batalla!

La Batalla de Alcoraz se produjo en 1096 en las afueras de Huesca donde el ejército aragonés, bajo el mando de Pedro I, tomó la ciudad arrebatándosela a los musulmanes.

El aún infante Alfonso comandó la vanguardia de las tropas aragonesas.

II. MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA – Oración y Procesión

Alfonso fue educado en los monasterios de San Pedro de Siresa, San Salvador de Puyó y San Juan de la Peña. Fue en este último donde más años pasó durante su niñez y adolescencia. También sirvió como lugar de descanso entre conquista y conquista durante toda su vida. Pasaba largas temporadas orando en este peculiar monasterio situado bajo la roca. Era el lugar donde estaban enterrados los reyes aragoneses. Su padre y hermano también estaban allí.

En esta segunda estampa de la composición podemos imaginar a los monjes rezando y entonando el canto gregoriano bajo los oscuros muros del monasterio.

La melodía principal, monódica y llana, se transformará en una marcha lenta que representa un procesional por la iglesia y el claustro de la abadía. Este mismo ritmo pausado inspira el lento caminar de las tropas cuando parten hacia la batalla.

III. CONQUISTA DE TAUSTE Y EJEA – Batalla

Los momentos más guerreros de la obra se escuchan en este “tercer movimiento”. Se puede oír la continua lucha entre musulmanes y cristianos, aragoneses contra sarracenos.

Las melodías occidentales se mezclan con las escalas árabes describiendo la dura contienda entre ambos y la derrota del ejército Almorávide.

Antes de acometer el transcendental asalto a la ciudad de Zaragoza, el ya Rey Alfonso I necesitaba asegurarse de muchas de las plazas que rodeaban la capital.

Una zona vital para él era la de las Cinco Villas. Localidades como Castejón de Valdejasa, Luna, Erla, El Frago o Biel tuvieron mucho que ver con el Batallador. Precisamente de esta última localidad, Biel, fue señor antes de ser rey y también se cree que pudo nacer allí.

El momento más importante de esta etapa en las Cinco Villas fue las conquistas de Ejea y Tauste en el año 1105.

Primero fue la de Siya, nombre musulmán de la actual Ejea de los Caballeros, que a partir de esos momentos los cristianos la bautizaron como Exea.

Segundo fue la conquista de Tauste donde el rey batallador estuvo a punto de morir. Tuvo que ser rescatado por el caballero extranjero Cic de Flandres y sus cinco hijos.

IV. DOÑA URRACA – Canción del trovador y danza

Urraca I de León (1081 – 1126) conocida en la época como “la temeraria”.

Se caso con Alfonso I con el objetivo de juntar sus reinos y tener un vástago para que fuera el rey de “todas las Españas”.

El heredero nunca llegó, el matrimonio fue un desastre desde el principio. Al poco tiempo de casarse la iglesia lo dio por nulo alegando consanguinidad. Eran primos lejanos y con esta excusa disolvieron el matrimonio.

En esta cuarta escena mi primera intención era escribir una canción de amor pero consideré que no era oportuno ya que nunca hubo amor en este casamiento. Mas bien fue todo lo contrario. No hubo más que disputas entre ellos.

En su lugar he compuesto una canción lirica e íntima, evocando a un trovador cantándole a la reina uno de los poemas que hablaban de amor y desamor muy frecuentes en la época.

Esta misma melodía se convierte en una danza medieval percibiendo a los bailarines en los salones palaciegos. Era costumbre celebrar todo con grandes fiestas y banquetes en los cuales intervenían todos los artistas de la corte.

V. PALACIO DE LA ALJAFERÍA – ASEDIO Y TOMA DE ZARAGOZA – Fanfarria y batalla final

El acto final de la obra nos vuelve a transportar a los castillos de Aragón.

El palacio fortificado de la Aljafería fue construido en el siglo XI para ser la residencia de la dinastía de los monarcas de la taifa de Saraqusta (Zaragoza).

En la pieza vuelven a sonar las fanfarrias de las trompas y trompetas pero esta vez con sonidos morunos. Ahora percibimos la arquitectura islámica del palacio al oír los acordes de la fanfarria o imaginamos a los reyes hudies en este palacio recreo, “palacio de la alegría”.

Las fanfarrias se tornan en batalla. Vuelven a sonar los tambores y timbales de guerra. En esta estampa final vemos de nuevo el confrontamiento entre las dos partes.

Con los toques árabes de esta sección imaginamos a los sarracenos defendiéndose entre los muros de la ciudad del ataque aragonés.

La obra finaliza rememorando las melodías principales escuchadas anteriormente. Con estos temas llega la apoteosis final ¡Zaragoza ya es cristiana!

El Batallador ha conseguido el ansiado objetivo que durante muchos años había perseguido.

Después de un largo tiempo de asedio, en diciembre del año 1118 los almorávides se rindieron entregando Saraqusta a los cristianos comandados por Alfonso I rey de Aragón y Pamplona.

El estreno de la obra

Dejo este espacio en blanco esperando el estreno de la obra. Esperemos que se acabe pronto esta pandemia y podamos recuperar todo el tiempo perdido. Volver a poder hacer conciertos, estrenar obras y sentir la música en directo.

Seguro que más pronto que tarde podré poner punto final a este pequeño articulo.

Continuare ………………………………………………………20/03/2021

…….. 20/12/2022 continúo……..

 

El estreno se produjo el 18 de diciembre del año 2022 en el auditorio de Pedrola. La banda de música encargada de hacerlo fue la Banda de Música de la Asociación Musidrola de Pedrola dirigida por D. Miguel Ángel Diez Adiego.