Los sefardíes

Del hebreo ספרדים (españoles) son los descendientes de los judíos que vivieron en la Península Ibérica (España y Portugal) hasta 1492, y que están ligados a la cultura hispánica mediante la lengua y la tradición. Se calcula que en la actualidad, la comunidad sefardí alcanza los dos millones de integrantes, la mayor parte de ellos residentes de Israel, Francia, EE. UU. y Turquía. También en México y Sudamérica, principalmente en Argentina y Chile, llegaron judíos sefardíes que acompañaron a los conquistadores españoles y portugueses y así escaparon de las persecuciones en España.

Musica sefardita

Su repertorio musical: los géneros y su función social

Tres son los géneros poético-musicales que constituyen el repertorio sefardí: los romances, las coplas y la lírica. Estos tres géneros se definen y se diferencian unos de otros por los temas de sus textos, por su estructura poético-musical, por su modo de ejecución y por su función social.

Repertorio tradicional del ciclo de la vida

El  repertorio musical del ciclo de la vida está articulado con aquellas ceremonias que jalonan la vida del hombre y marca, con claros ritos de tránsito, los cambios de su vida (estado) y su pertenencia a la comunidad. Cada rito tiene sus propias canciones, que pueden pertenecer a los tres géneros poético-musicales del repertorio sefardí (en su mayoría canciones líricas y coplas).

Cada rito del ciclo de la vida tiene su ceremonia religiosa, con su correspondiente repertorio litúrgico, cantado en hebreo, la lengua santa, pero en la casa o en los sitios de los festejos se recurre a las canciones en judeo-español, accesible a todos y por todos comprendido, conformando, para cada ceremonia, un repertorio paralitúrgico sefardí.

En general las canciones del ciclo de la vida son ejecutadas en las fiestas que acompañan a las diferentes ceremonias. La mayoría pertenecen estas canciones al repertorio femenino, en especial porque en algunas ceremonias, como por ejemplo el baño de la novia, solo las mujeres están presentes, y obviamente, son solamente ellas quienes cantan. En las fiestas, también los hombres cantan, pero aun entonces lo hacen siguiendo a alguna de las mujeres que llevan  la voz cantante. Mujeres que son muy apreciadas por su buena voz y por su conocimiento de las canciones específicas participan en las ceremonias como cantantes semiprofesionales.

Nacimiento

Las canciones del ciclo de la vida relacionadas con el nacimiento están íntimamente ligadas a la ceremonia de circuncisión del niño varón, a sus ocho días de vida. Este rito marca la entrada del niño a la comunidad, formando parte de su pueblo. Durante la misma ceremonia se entonan las plegarias indicadas en hebreo; en cambio, las canciones en judeo-español importantes funciones antes y después de la circuncisión, funciones que nos revelan no poco de las creencias populares que atañen al alumbramiento.

Las canciones que se relacionan con el nacimiento se denominan cantica o cantos de parida llamándose  parida a la madre del recién nacido y parido al padre.

Infancia

En las canciones relacionadas con la infancia se pueden considerar dos claras categorías funcionales: las canciones de cuna  y el repertorio infantil propiamente dicho, que incluye también cantinelas que no son canciones propiamente dichas, sino retahílas en un recitativo rítmico. Obviamente los interpretes de estas dos categorías son distintos: las de cuna son interpretadas sólo por los adultos (madres o abuelas), y en cambio entre las infantiles las hay que entonan los mayores para jugar con los infantes, y las hay que las cantan los mismos niños en sus juegos.

La ceremonia del Bar Mizva señala la transición de la infancia al mundo de los adultos. Se celebra el día en que el niño varón cumple 13 años más un día; desde entonces se considera un adulto responsable de sus actos.

En su actividad en la vida religiosa, el cambio se evidencia en que, a partir de ese día, en la sinagoga será llamado a leer el torá (los rollos sagrados del Pentateuco), para lo cual aprende la entonación correcta, de acuerdo con las indicaciones de los taamei ha´miqrá, anotados encima y debajo de las letras del texto bíblico que definen la melodía y la puntuación de la cantilación. Desde entonces se le tomará en cuenta para formar el minian, es decir, el grupo de diez hombres que es mínimo para que la plegaria se considere pública y no individual.

Boda

El repertorio de canciones de boda es sin duda el más rico del repertorio sefardí. No solo es rico por el número de las canciones, sino que las posee específicas para las distintas ceremonias que jalonan los ocho días de los festejos de la boda sefardí.

Una vez que se ha concertado la boda, por intervención de la casamentera, y que ha tenido lugar la petición de mano, se celebra el compromiso anotado por los notarios y firmado ante el rabino, estipulando las condiciones económicas de la boda –ajuar y dote- y la multa que pagará cada parte si se quebrara el compromiso.

El día de la boda recibirá el novio una suma de dinero que se denomina la dota o contado y que se le entrega dentro de un pañuelo junto con dulces y caramelos, como augurio de dulzuras en su vida conyugal.

Desde el compromiso se comienza a preparar el ajuar de la novia, aunque, en verdad, muchas ya comenzaban desde niñas a bordar sus fundas y almohadones para la aún lejana boda. Entre el compromiso y la boda podían pasar aún varios años, durante los cuales los novios se verían regularmente, debidamente supervisados y, poco a poco, prepararían su futura boda.

Un día o dos antes de la boda la novia cumple con el precepto del baño ritual, que tiene lugar en el hamman (casa de baños); si la familia tenía los medios, solían reservar todo el baño para la ocasión. Ésta es una fiesta esencialmente de mujeres.

Especial atención se presta al vestido de la novia. El llamado traje grande, de corte berberisco, con ricos brocados y bordados en hilo de oro; debajo babuchas morunas, y  encima una amplia falda de tela pesada, las mangas, el peto y un chaleco ajustado en la cintura con un cinturón ancho de terciopelo morado. El peinado también es parte importante de la ceremonia.

El casamiento o quidusin  es la ceremonia religiosa de la boda. Se celebra generalmente en la sinagoga pero puede también celebrarse en casa de los novios. La fecha de la boda se ha fijado para después de la menstruación de la novia, de acuerdo con los preceptos que estipulan los períodos de impureza de la mujer.

Un momento muy importante, y también doloroso es el de  la separación, momento en que la novia recién casada se separa de sus padres para irse con su flamante esposo.

Muerte

El repertorio luctuoso sefardí es conocido con el nombre de endechas u oínas. Solían interpretarlas plañideras profesionales, mujeres especializadas que eran pagadas para acompañar a la familia de duelo. Estas plañideras, denominadas oyinaderas o endechaderas escogían los cantares luctuosos de acuerdo con el muerto que fuera (uno de los padres, un hijo joven o una muchacha soltera), agregando cantares que iban improvisando según la situación. Las canciones de este repertorio comprenden los distintos géneros del repertorio poético-musical sefardí, habiendo endechas que son romances y otras que son canciones líricas o de coplas.

Repertorio tradicional del ciclo anual

En la tradición de los sefardíes, el repertorio poético-musical del ciclo anual incluye, además de la liturgia cantada en hebreo en la sinagoga, una serie de canciones en judeo-español que se entonan en las casas durante y alrededor de las fechas de las festividades. Parte de ellas, tal como fuera el caso con el repertorio del ciclo de la vida, son canciones líricas o canticas, otras son romances, pero en su gran mayoría pertenecen al género de las coplas sefardíes.

En la fiesta del tu-bi´svat, que se celebra generalmente en el mes de febrero o finales de enero (según el año hebreo sea o no bisiesto), se festeja el despertar de la naturaleza, el anuncio de la próxima primavera después del frío del invierno y el letargo del reino vegetal.

La fiesta con más amplio repertorio musical en judeo-español es el Purim, que se celebra el 14 del mes de Adar (alrededor de febrero o marzo), festejando la salvación del pueblo de la matanza que planeara el cruel Hamán por medio de la intervención de la reina Esther, casada con el rey Ahasveros y sobrina de Mordajay.

La historia entera está relatada en la Biblia en el libro de Esther, que en Purim se lee en la sinagoga.

La fiesta del Pesah, celebra en la primavera (en marzo o abril), la salida de los judíos de su esclavitud en Egipto. La figura bíblica de esta fiesta es, evidentemente, Moisés y por ello se suelen cantar en estos días canciones que a él se refieren.

El Pesah se festeja con una gran cena familiar, durante la cual se lee un libro especial llamado hagadá, en el cual se relatan los sucesos de la salida de Egipto.

La fiesta de Savu´ot o Pentecostés es originalmente de índole agropecuaria – celebrando (en el mes de mayo o de junio) las cosechas de los campos –. Se le llama también Matán Torá  y en ella se festeja la entrega de las tablas de la Ley a Moisés en el Monte Sinaí. En el repertorio de las coplas sefardíes hay varias sobre el tema de la entrega de la Ley, que se entonan ese día.

La fecha del Tis´a be´av, es día de luto en el calendario hebreo, 9 días en el mes Av (en julio o agosto), en la cual se conmemora, con plegarias y ayuno, la destrucción del Templo de Jerusalén por los romanos, en el año 70 de nuestra era. El repertorio judeo-español de este día lo constituyen las endechas, repertorio que incluye, además de canciones que se refieren explícitamente al traumático suceso, también las endechas que se cantan en el duelo familiar.

El Sabat o sábado es el día santo para todo judío; en este día debe, de acuerdo con los preceptos religiosos, abstenerse de todo trabajo, inclusive de encender fuego, cocinar y viajar desde la víspera y hasta la tarde del día siguiente.