Evolución de la orquesta y de la orquestación en las sinfonías de Haydn
No se sabe a ciencia cierta cuándo escribió Haydn su primera sinfonía. Unos investigadores afirman que fue en 1759, otros que en 1758 y últimamente parece ser que, debido a unos recientes hallazgos, la fecha en la que probablemente pudo ser compuesta fuera en 1757. Es posible que cuando se estrenó la nº 1, Haydn estuviera bajo la protección del conde Ferdinand Maximilian Morzin. Se dice que la sinfonía fue estrenada y dirigida por el propio Haydn desde el Clave en el palacio de verano que el Conde tenía en Lukavec, cerca de Pilsen, en Bohemia. Haydn tenía allí a su disposición una orquesta de 16 músicos y se cree que para esta formación compuso varias de las siguientes sinfonías.

Las primeras sinfonías
En cuanto a la instrumentación de las cinco primeras sinfonías, la orquestación básica es de oboes, trompas y cuerda, a los que se añade siempre un fagot y clave para el basso continuo. En la sinfonía nº 7, de repente un fagot hace una aparición a solo en el trío. Esto también ocurre en la nº 9 de 1762, el resto del tiempo duplicaba la línea del bajo y probablemente se quedaba en silencio en los pasajes en pianissimo y quizás en los movimientos lentos. Normalmente los instrumentos de viento se suprimen en los movimientos lentos.
En las nº 20, 32 y 33 se añaden trompetas y timbales. Hasta 1774 Haydn no utilizó trompetas y timbales en otra tonalidad aparte de Do mayor (la parte de los timbales de la nº 13 está añadida al manuscrito autógrafo por otra mano y la de la nº 72, compuesta más o menos por la misma época que la nº 13, es decir en 1763, solo existe en un manuscrito y es dudosa). Después, solo con moderación en la nº 54 en Sol y más adelante en algunas obras en Re.
Parece ser que el Conde Morzin tuvo problemas económicos y se vió obligado a despedir a los músicos y al propio Haydn. El príncipe Paul Anton Estherházy debió escuchar alguno de los conciertos en los que Haydn dirigía la orquesta en casa de Morzin y contrató a Haydn como Vice Kapellmeister en mayo de 1761. El anciano Gregor Werner estaba nominalmente al frente de la música de Esterházy, pero puso a Haydn a cargo de la orquesta.
En esta época la orquesta se había ampliado enormemente: consistía en dos flautas (cuyos intérpretes podían también tocar otros instrumentos), dos oboes, un fagot (se podía incluir otro si era necesario), cuatro trompas (al principio solo dos) y las cuerdas. Las trompetas y los timbales se podían tomar de la “música de la ciudad” de Eisenstadt y siempre había alguien capaz de tocar los timbales cuando el anciano Adam Sturm se jubiló en 1771. No ha sido fácil para los investigadores reconstruir el tamaño exacto del grupo de cuerda de Haydn en 1761 pero las partituras de las primeras sinfonías que escribió para Eisenstadt muestran que debió de disponer al menos de seis violines, dos o tres violas, tres violoncelos y dos contrabajos (que utilizaban el violone, cuya cuerda más grave es Do, que suena tres octavas por debajo del Do medio, no Mi como actualmente).
Con el príncipe Estherházy
Las primeras obras que Haydn compuso para el Príncipe Esterházy fueron tres sinfonías programáticas tituladas Le Matin, Le Midi y Le Soir (n° 6 – 8) que están instrumentadas para una o dos flautas (en la n° 7), oboes, un fagot, dos trompas y cuerdas; las cuerdas incluyen uno o dos violines solistas (Haydn los dividía según la antigua tradición del concertó grosso en concertino y rípieno) un violoncelo solista y un contrabajo solista (violone). Estas tres obras son una sorprendente combinación de concerto grosso, divertimento, concierto, suite y sinfonía. En parte Haydn eligió la vuelta a la disposición instrumental y al lenguaje por entonces anticuado del concerto grosso barroco. En conjunto hay muchas secciones de estas sinfonías (por ejemplo, el trío de la n° 6) que suenan mucho más barrocas que cualquier otra de las sinfonías compuestas para Morzin.
Un rasgo típico de estas sinfonías de Eisenstadt es la utilización de instrumentos solistas a la manera del concierto: lo encontramos en las tres sinfonías programáticas, aunque estas son obras especiales. El segundo movimiento de la sinfonía n° 13 podría ser el movimiento lento de un concierto para violoncelo, el movimiento lento de la n° 24 el de un concierto para flauta. En la n° 36 el movimiento lento vuelve a la tradición del concertó grosso de las n° 6 – 8. En conjunto, la mayoría de estas nuevas sinfonías tiene un minuetto (los n° 12, 16 y l7 son excepciones), normalmente en tercer lugar.
Con el príncipe Nicolás
En 1762 murió el príncipe Paul Antón y le sucedió el príncipe Nicolás, al que Haydn sirvió hasta su muerte en 1790
En el año 1763, la orquesta se amplió para incluir cuatro intérpretes de trompa. Seguramente para demostrar al príncipe Nicolás la elegancia del sonido de las cuatro trompas, Haydn compuso la sinfonía n° 13, que exhibe una flauta, dos oboes, cuatro trompas y timbales (añadidos más tarde al autógrafo por una mano desconocida pero evidentemente bajo la supervisión de Haydn, porque esta parte fue difundida más tarde por copistas profesionales y aparece de nuevo en el castillo de Harburg en Baviera -aunque el manuscrito es de origen vienes – y también en Bohemia).
Haydn utiliza esta orquesta de viento relativamente grande como un órgano: sostiene acordes masivos a través de los cuales las cuerdas se precipitan en apretadas figuras rítmicas. Es interesante observar que Haydn «separa» su sección de trompa a la manera moderna, es decir I-III y II- IV; Haydn fue siempre muy progresista en la cuestión de la notación técnica para sus músicos y escribía los timbales en notación real (como opuesta a la transpositora) mientras que Mozart todavía escribía Do-Sol para tónica-dominante en cualquier tonalidad.
Quizás las más espectaculares de todas estas primeras sinfonías de Eisenstadt sean la n° 31 (1765) en Re, conocida en Austria y Alemania como «mit dem Hornsignal» (con la llamada de la trompa), y la n° 72 (¿1763?) en Re: las dos son elaboradas sinfonías «de caza», que presentan no sólo cuatro partes virtuosísticas de trompa, sino también difíciles solos para los demás instrumentos de viento y partes concertantes para violín, violoncelo e incluso contrabajo (violone).
Las dos terminan con movimientos de variaciones al modo de la suite, en donde cada variación, después de que se haya anunciado el tema, se asigna a uno o más instrumentos solistas. En el segundo movimiento de cada una predomina el método del concerto grosso de concertino (el grupo solista) y ripieno (el cuerpo principal) que hemos observado en las nos 6-8 y también en el movimiento lento de la n° 36. Aunque los finales están en tempo lento, ambas terminan con un presto que es una especie de Kebraus (la señal de «a casa» en una noche de música de danza); pero en la n° 31 toda la obra adquiere unidad estructural y musical por el hecho de que las conmovedoras llamadas de las trompas del comienzo también sirven para cerrar la sinfonía.
Tras la constante producción sinfónica de los años 1757 – 1765, es sorprendente observar que entre 1766 y 1770 solo escribió unas diez sinfonías.
La nº 39 fechada en 1770 es otra pieza fascinante en el estilo Sturm und Drang. Está en Sol menor y por razones técnicas utiliza cuatro trompas, dos en tónica (Sol) y dos en el relativo mayor (Si bemol), un procedimiento que pronto fue imitado por otros compositores austriacos incluido Mozart.
Durante este periodo Haydn compuso dos sinfonías en Do Mayor en su estilo alegre: las nº 38 y 41, ambas con trompetas y timbales (que Haydn pudo añadir más tarde, ya que existen manuscritos auténticos de las dos obras sin ellos). De estas, la n° 41 es una clara transición a la segunda parte de este periodo. Es una obra espléndida, de gran alcance, con un maravilloso movimiento lento en el cual aparece una flauta por primera vez: la utilización de instrumentos de viento en este un poco andante es particularmente sorprendente.
En épocas anteriores era costumbre eliminar los instrumentos de viento en el movimiento lento y a veces (como en la n° 39) Haydn todavía lo hacía; pero poco a poco abandona este hábito del clasicismo temprano y pronto los instrumentos de viento aportan un color particular a los adagios y andantes de estas sinfonías. En la n° 41 las trompas están en Do grave (Do bassó), opuesto al brillante Do alto de los demás movimientos, y esto está en armonía con el carácter del andante.
La desaparición del bajo continúo
La primera parte de los años 1770 vio otro florecimiento de la producción sinfónica de Haydn. Fue en estos años cuando ya se consolidaba la forma sonata y el basso continuo, desde la sinfonía nº 50 de 1773, desaparece. A partir de este momento los metales adquieren un gran papel soportando la armonía de las obras.
La sinfonía nº 54 compuesta en 1774 es la única sinfonía de las de Haydn, antes de las de Londres, con la orquesta “clásica” completa. A excepción de los clarinetes (de los cuales dispuso sólo durante unos años en Esterházy) utiliza flautas, oboes, fagotes, trompas, trompetas, timbales y cuerdas, en donde las flautas y las trompetas (y la introducción lenta) fueron añadidas al manuscrito más tarde. También fue la primera obra en la producción de Haydn que utilizó trompetas y timbales en Sol Mayor. (Haydn tenía que usar las trompetas en Do, porque Sol hubiera sido demasiado agudo; más tarde empezó a escribir la sinfonía La Sorpresa con trompetas agudas en Sol, o «inglesas», pero las abandonó después del primer movimiento y recurrió a los instrumentos habituales en Do.)
La ópera pasa a primer plano
De 1775 a 1784 la sinfonía ya no ocupa una posición central en la obra de Haydn. Ahora es la ópera la que asume un papel importante.
En los años 1780, la orquesta de Haydn se componía de veinticuatro instrumentistas de los cuales los siguientes eran de viento: una flauta, dos oboes, dos fagotes y dos trompas. Las trompetas y los timbales no estaban incluidos en la lista y se les llamaba para ocasiones especiales. Haydn dirigía las óperas desde el clave y los conciertos con el arco del violín.
En la n° 67, aparece un hecho novedoso con la utilización de col’ legno d’arco (dar la vuelta al arco y tocar la cuerda con la madera).
También en estos años, Haydn experimentó en ocasiones con indicaciones dinámicas nuevas para él. Por ejemplo, el segundo movimiento de la n° 74 tiene una abundancia de crescendo, decrescendo, acentos y otras por el estilo. Este nuevo lenguaje dinámico puede tener su origen en el hecho de que Haydn pensaba la sinfonía para la exportación, porque cuando la envió a Foster a Londres en el verano de 1781, parece haber añadido muchas de estas indicaciones dinámicas las cuales no se encuentran en las primeras fuentes austríacas.
Haydn siempre estaba un poco preocupado por lo que los intérpretes extranjeros pudieran hacer con sus sinfonías y cuando enviaba un manuscrito al extranjero, a menudo añadía cosas (especialmente acentos, fz) que probablemente transmitía oralmente a sus propios intérpretes. Por eso las partes auténticas de las sinfonías de Haydn a menudo contienen indicaciones dinámicas que no se encuentran en los propios autógrafos del compositor y por esta razón estas partes son literalmente indispensables.
Las sinfonías París
Desde 1785 hasta 1789 Haydn compuso las sinfonías de París, las de Tost y las del Conde D´Ogny. Las orquestas de París en esta época eran mucho mayores que las de las cortes provinciales austríacas o alemanas, mucho mayores también que la pequeña orquesta de Haydn en Esterháza. El Concert de la Loge olympique, exhibía unos cuarenta violines y diez contrabajos.
Para las diez sinfonías de estos años, Haydn empleo en todas ellas una flauta, dos oboes, dos fagots, dos trompas y la cuerda. Las trompetas solamente las empleo en las nº 82, 90 y 92 y los timbales en la nº 86, 88, 90 y 92.
Londres y los conciertos Solomon
El 11 de marzo de 1791 se inauguraron en Londres las series de conciertos Salomon en el Hanover Square Rooms. Para esta ocasión Haydn estrenó la sinfonía nº 96 en Re.
La orquesta tenía unos cuarenta músicos, casi el doble de la orquesta de Haydn en Esterhaza. Todas las seis primeras sinfonías de Londres están escritas para los mismos instrumentos, dos flautas (excepto la 95 y la 98 que tienen una), dos oboes, dos fagotes, dos trompas, dos trompetas, timbales y cuerdas.
Como novedad para estas obras, Haydn introduce las trompetas y timbales en la mayoría de los movimientos lentos. En la sinfonía nº 98 utilizó trompetas y timbales en la tonalidad de Si bemol, puede ser que sea la primera vez en la historia de la sinfonía que un compositor ha escrito trompetas y timbales en esa tonalidad.
También es típico que Haydn inventara una notación moderna para los timbales en esta tonalidad: en lugar de escribirlos en Do-Sol (es lo que hacían Mozart y otros), Haydn escribe las notas reales, con (en el caso de Si bemol) un bemol en la clave: el otro bemol (para el Mi) era superfluo, ya que los timbales solo tocaban Si bemol y Fa. Esto nos demuestra que Haydn siempre estaba en la vanguardia y que era un músico de músicos, que pensaba siempre en cómo hacer más fácil la vida de los intérpretes. La idea de escribir algo que los intérpretes o los cantantes no pudieran hacer sin una enorme dificultad, como iba a hacer Beethoven, le hubiera parecido absurda a Haydn y también a Mozart.
Cuando llegó a Londres, en su segunda visita, llevaba con él la partitura terminada de la n° 99 y secciones de las nos 100 y 101. La n° 99 se estrenó el 10 de febrero, apenas cinco días después de su llegada. La orquesta en esta ocasión era más amplia e incluía clarinetes, que se utilizaban por primera vez en una sinfonía de Haydn. (Todas las demás de este último periodo excepto la n° 102 los tienen). El uso que Haydn hace del clarinete dista mucho de ser un instrumento importante en las partes melódicas, normalmente lo emplea apoyando a la orquesta armónicamente y casi siempre lo hace a la par que las trompas y las trompetas.
Como dato curioso, para la sinfonía nº 100 “Military” Haydn incorpora instrumentos de percusión, como, triangulo, platillos y redoblante. También en la nº 103, como su nombre indica, la sinfonía comienza con un novedoso “Redoble de Timbal”.
Estimado maestro José Antonio Bellido, es un magnífico y detallado trabajo, con él, he podido hacer seguimiento al uso del Clarinete en la Sinfonía, así como de 4 Cornos, datos que no conocía. Soy profesor de Corno de la Universidad del Cauca en Popayán – Colombia.
Gracias por tan magnífico y serio trabajo de investigación, este hombre Haydn, en verdad un artista consumado en todo el sentido de la expresión, situación y características que usted ha sabido rescatar de tal vez, un personaje olvidado por muchos, seguramente de los cuales han bebido y nutrido muchos compositores y arreglistas.
Con respeto y admiración
Germán Antonio Tejeda Puentes
Muchas gracias Germán
Me alegro de que te haya servido