Ethos y Música

La  relación  que tiene la música con el sentimiento que puede producir sobre el ser humano ha sido constante estudio a lo largo de la historia. Primero el ethos de los modos gregorianos, mas tarde en el barroco surge la teoría de los afectos. Posteriormente incluso se le asocia a la música cierto poder curativo a través de la musicoterapia. Así, se dice que existen dos tipos principales de música en relación con sus efectos: la música sedante, que es de naturaleza melódica sostenida, y se caracteriza por tener un ritmo regular, una dinámica predecible, consonancia armónica y un timbre vocal e instrumental reconocido con efectos tranquilizantes. La música estimulante, que aumenta la energía corporal, induce a la acción y estimula las emociones.

De la misma manera, los modos gregorianos inducen a un determinado sentimiento, ya no solo por el texto que los acompaña sino por la forma en que son conducidos a través de sus melodías.

Tanto los autores de la llamada “música clásica” como de la popular, más cercana a las masas, son capaces de mover diferentes afectos en el público a través de sus composiciones. Hay infinidad de procedimientos para este cometido. No solo es el empleo de una tonalidad o modo determinado, la estructura de los temas expuestos, el ámbito, la conducción de las voces, los recursos retóricos,.. Todo ello hace que la música sea capaz de despertar en el hombre los sentimientos dormidos.

La música y el sentimiento

El Ethos

Desde los antiguos griegos es conocida la importancia que ha tenido la música sobre el ser humano. El reconocimiento de su poder afectivo y ético hizo que se considerara como actividad prioritaria en la educación infantil.

“Ahora bien, Glaucón, la educación musical es de suma importancia a causa de que el ritmo y la armonía son lo que más penetra en el interior del alma y la afectan más vigorosamente, trayendo consigo la gracia, y crea gracia si la persona está debidamente educada, no si no lo está.”  (Platón en La República)

Damón de Atenas fue uno de los primeros que sugirió la conexión entre música y formación del carácter humano. Para él, los jóvenes tenían que oir la música que transmite virtudes y no vicios.

Aristóteles confronta dos teorías que relacionan la música y el mundo ético. Según los pitagóricos, la música es armonía y así, la música puede volver a traer la armonía cuando ésta se ha turbado. En la teoría de Damón, la relación entre música y alma se ve como imitación. Es decir, ciertas melodías, armonías o ritmos imitan las virtudes (también los vicios) y por eso la música tiene un poder educativo.

Aristóteles, aunque no deshecha la primera teoría, examina más profundamente la teoría de Damón, según la cual, a cada armonía corresponde un determinado estado de ánimo o ethos.

“En las melodías, hay una posibilidad natural de imitación de las costumbres, debido evidentemente al hecho de que la naturaleza de las armonías es variada; por tanto, escuchándolas en su diversidad, uno se dispone de forma diferente a cada una de ellas” (Aristóteles en La Política)

En  el S. V, los modos musicales se ajustaron a diferentes caracteres o estados anímicos. Por eso, cada modo hubo de producir un efecto específico sobre el espíritu positivo o negativo.

Durante la Edad Media, San Basilio en su obra “Homilia” destaca que la música calma las pasiones del espíritu y modela sus desarreglos. Más tarde, Boecio en “De institutione música” retorna a la doctrina ética musical de Platón.

Ethos significa costumbre, hábito; manera de ser, pensar o sentir; conducta, carácter, temperamento; moral y moralidad.

La teoría del Ethos considera que los elementos de la música ejercen efectos sobre la parte fisiológica, emocional, espiritual, sobre la fuerza de la voluntad del hombre, y por eso a cada modo o escala se le estableció un ethos determinado.

El ethos de cada modo depende de sus tonos, es decir de los sonidos característicos que cada uno tiene, así como también del movimiento de su melodía (ascendente o descendente, por grados conjuntos o disjuntos,..)

Los sentimientos que causan los modos musicales

Para ver lo escriben los teóricos de la época acerca de los sentimientos que causan los modos, he hecho un pequeño estudio comparando lo que dicen algunos de ellos en alguna de sus obras. He elegido a Guido d´Arezzo (entorno al año 1000), Adam de Fulda (1445- 1506), Domingo Marcos Durán – Lux Bella (1498), Juan de Espinosa (1520), Andrés Lorente – El porqué de la música (1672) y Pablo Nassarre – Escuela Música (1724).

En el primer modo encontramos en varios autores que es alegre. Para Fulda se presta a todo sentimiento (ómnibus est primus). Nassarre además de alegría le da sentimiento de gravedad, lo mismo que Guido. Por otro lado los pitagóricos lo utilizaban para quitarse el sueño y estudiar.

El sentimiento en el segundo modo es común para todos: la tristeza, su escucha mueve al llanto, a la melancolía. Durán dice además que es dulce y meloso. Los pitagóricos lo asociaban para ir a dormir y decían que se ve en las mujeres.

El tercer modo es místico para Guido y todos los demás lo ven como provocador de ira, crueldad, rencor,..

El cuarto modo es de sentimientos buenos para Guido, Fulda y Espinosa. Lorente y  Durán lo escuchan adulador, halagüeño, de dulzura engañosa y Nassarre dice que “solo” es bueno pero que si se une a otro malo, se vuelve malo.

De acuerdo están casi todos los autores en el ethos que provoca el quinto modo: alegría, paz, sosiego. Lorente en cambio lo ve como sensual, despertador de tentaciones.

San Agustín dice de él que es deleitable, alegre, modesto, que alegra a los tristes convida al reposo a los cansados y da confianza a los desesperados. Para Boecio, este modo, aumenta la alegría a los alegres y jocundos.

El sentimiento del sexto modo es común a todos: mueve a la piedad, es devoto, triste, provoca lágrimas de piedad y devoción a diferencia del segundo modo que las lágrimas eran de tristeza y melancolía.

El séptimo modo es diferente para los teóricos. Fulda, Lorente y Durán le ven   juventud, fuerza, lozanía. Guido lo siente angélico y Espinosa y Nassarre  creen que en tanto puede entristecer como alegrar, es decir es engañoso.

Del octavo modo no hay una definición común para el sentimiento que produce  pero sí una idea generalizada de su ethos. Para Guido es perfección, para Fulda sabiduría; Durán lo ve suave, reposado. Para Espinosa es muy alegre y Lorente le encuentra parentesco con todos los demás. Nassarre dice que este da alegría espiritual, deseos de eternidad y de relación con Dios.